martes, 26 de octubre de 2010

Muñeca de trapo

El mundo evoluciona, con él las costumbres, los juegos y sus juguetes. Yo alguna vez fui como una muñeca de plástico, ahora soy como una de porcelana. Causé un furor en aquellos tiempos, ahora sólo sirvo para recordar y valorar momentos increíbles.
La mujer perfecta no es una muñeca, lo importante no es de que está hecha la muñeca sino para que sirve, cual es su función y como la cumple. Nuestras vidas como muñecas giran en torno a la mujer real, en torno a la imagen de quien estamos basadas, todas estamos destinadas a ser olvidadas, porque no recordaran nuestros nombres a no ser que seamos muy apreciadas, sino que recordaran los momentos en los que estuvimos presentes, la época en la vivimos, los lápices con los que nos rayaron, las agujas con las que nos cosieron, entre miles de cosas más. Lo que digo, lo sé, lo viví, lo estoy viviendo.
Porcelana, plástico o género, no estamos hechas para la misma función.

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