Tenía rojito los ojitos de tanto llorar,
salió a la calle y no sabía para donde caminar,
era de noche y las estrellas se querían reír,
pero ella muy digna decidió seguir.
Camino y caminó, hasta donde se le ocurriese.
Iba lentito para pensar mejor y más,
y sentir la brisa sueva y fría que le refrescaba el alma.
Luego de una hora regresó y pensó…” pronto lo haré otra vez!”.
Ahora más tranquila al respirar esa brisa de libertad,
volvió a su caja y se quedó allí
con sus ojitos abiertos mirando al frente como cualquier muñeca de colección
y permaneció inerte hasta la próxima ocasión.
martes, 17 de mayo de 2011
un globo
había una vez una niñita que sabía demasiado, todo lo sabía. no tenía padres o al menos no los conocíamos. ella tenía muchos nombres, tantos como pudieses imaginar y le encantaba tenerlos.
todos los días la pequeña jugaba con globos, los miraba, los pintaba, los reventaba, los rellenaba con lo que encontrase y luego los lanzaba al aire.
los globos se esparcían por el cielo, unos se topaban otros seguían otro camino, la niña dejaba que el viento decidiera. lo que esa mocosa no sabía era que cada globo intentaba sobrevivir, querían llegar a lo mas alto que pudieran, deseaban tocar las estrellas sin reventarse antes, pero su débil material no les ayudaba mucho no todos llegaban a su meta.
bien, ahora supongamos que los globos somos nosotros, en manos de una mocosa inocente pero sabia, llamada vida o con tantos otros nombres como quieras, que dejó en libertad un grupo de, aparentemente vacíos, seres. estos seres felices en un principio, pronto se dieron cuenta que si chocaban se reventarían, estallarían, colapsarían y que dependían mucho del viento, de las brisas, de los demás, de las tendencias, de muchas cosas mas, pero aun así el sueño de la gran mayoría era tocar el cielo y morir junto a las estrellas. eso es todo, puedes volver a manos de la pequeña bastarda o la dulce niña.
todos los días la pequeña jugaba con globos, los miraba, los pintaba, los reventaba, los rellenaba con lo que encontrase y luego los lanzaba al aire.
los globos se esparcían por el cielo, unos se topaban otros seguían otro camino, la niña dejaba que el viento decidiera. lo que esa mocosa no sabía era que cada globo intentaba sobrevivir, querían llegar a lo mas alto que pudieran, deseaban tocar las estrellas sin reventarse antes, pero su débil material no les ayudaba mucho no todos llegaban a su meta.
bien, ahora supongamos que los globos somos nosotros, en manos de una mocosa inocente pero sabia, llamada vida o con tantos otros nombres como quieras, que dejó en libertad un grupo de, aparentemente vacíos, seres. estos seres felices en un principio, pronto se dieron cuenta que si chocaban se reventarían, estallarían, colapsarían y que dependían mucho del viento, de las brisas, de los demás, de las tendencias, de muchas cosas mas, pero aun así el sueño de la gran mayoría era tocar el cielo y morir junto a las estrellas. eso es todo, puedes volver a manos de la pequeña bastarda o la dulce niña.
miércoles, 5 de enero de 2011
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